


| Escritor: | albolivar88 |
| Públicado: | 15/02/2008 |
Ingenuo enciendo el motor de la nostalgia
sin sospechar siquiera
qué tan denso riesgo amenaza el silencio
de mi soledad:
en un instante rugen los recuerdos
y las palabras alcanzan la velocidad de la luz
con la furia de la embestida de un toro.
Temblando en las pupilas
un manojo de miedos
me deja de pronto tan ciego y torpe
que no puedo evitar el asedio.
Esponjo el cerebro, lo intento,
y empiezo a esperar
que se me drene poco a poco el caos,
que no se me agolpe en el vientre como plomo,
que no se haga acero en el filo de un hacha
sobre el cuello,
que no llegue a opacar
en un cristal de leche inútil la mirada,
que no deshuese mi carne
que no descarne mis huesos
que no me precipite
al vértigo del hedor,
que me dejen de doler de una vez por todas
las rotundas pedradas del tiempo.
Un obseso reptil de fuego
lame cada astilla de mi cuerpo
-antes verde, muy verde y fresco,
negra ceniza y carbón negro ahora
que no te tengo,
ceniza la lengua y carbón los dientes-
En breve todo se convierte en un triste deshecho
de esquirlas en ascuas, estertores últimos
de un certero ataque de nostalgias
que en sus retorcidas guaridas
fermentaron hiel en secreto.
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