


| Escritor: | Adri_3_ |
| Públicado: | 01/07/2008 |
No se dio cuenta hasta el último momento
de que su marido era algo más que un violento
de que su vida con él era un tormento
de que su alma él estaba rompiendo.
En aquel instante nadie pudo verlo
nadie observó al miserable que llevaba por dentro
nadie cayó en que la mujer moriría de amarlo
nadie se dio cuenta de que ese amor era amargo
Tan solo dos semanas duró ese hechizo
pero bajó el telón y el hechizo se deshizo
lo primero que hizo aquel mísero tipo
fue insular a la mujer, de la que esperaba un hijo.
Tres días después los insultos no valían
y a aquella mujer maltrataba mientras decía:
"calla, o será peor, calla y no llores, puta"
mientras aquella dama pensaba que era culpa suya.
Amigos y familiares quedaron atrás
sabiendo, tristemente, que la iba a matar
intentaron convencer a la que maltrataba
pero ella solo decía: "no son más que palabras".
"Palabras no son esos ojos amoratados
palabras no son tantos arañazos".
Intentaron convencerla, querían ayudarla
pero ella solo decía: "no son más que palabras"
Nueve meses de tormento y no entraba en razón,
solo tenía ojos para aquel cabezón
ni para padre, ni para hermanos, ni siquiera para su hija
a la que dio a luz en otro tormentoso día.
El parto por poco no termina en aborto
y fue el médico quién denunció a a quel tonto
tan solo trescientos metros los separaron
pero eso no calmó la se de aquel bárbaro.
Aquella triste mujer, por miedo a perder a su hija
retiró la denundia, retiró su salvavidas
caía y caía sin poder evitarlo
caía son poder solucionarlo.
Más tarde veía la ventana como la libertad
y la libertad no era más que al vacío saltar
pero no podía hacerlo, tenía a su niña
a la que, por fín, era lo que más quería.
Un día de esos, como digo, tormentoso,
aquel cruel hombre hizo algo horroroso
maltrató a su hija a la que tampoco quería
"eres una guarra", le decía.
Con tan solo cinco años la niña no comprendía
pero ya con trece la muchacha se defendía,
a su madre, a la que tanto amaba, no la entendía
no soportaba ver como a golpes se emprendían.
Despues de quince años el borracho se mató
dejandosu vida bajo el frasco de formol.
La mujer sintió algo parecido al bienestar
sabía, de seguro, que eso era libertad,
nadie lloraba todos sonreían
por fin la mujer podría comenzar su vida.
¡PAREMOS ESTO, POR FAVOR!
|
Imprimir |
Enviar poema |


