


| Escritor: | Rodolfotacandan |
| Públicado: | 12/11/2007 |
La hora sexta había llegado
las nubes avanzaban
oscureciendo el cielo
el tiempo de tinieblas
se adueñaba del mundo
sonó la hora novena
un grito potente y angustioso
recorrió el espacio infinito
rompió el velo del templo
e hizo llorar sin pausa al Cielo
abundantes lágrimas que mojaban
al madero y al hombre
colgado cual un reo
que a pesar del sufrimiento
corporal y moral que padecía
pidió misericordia por nosotros.
|
Imprimir |
Enviar poema |


