No era, un amor, que perdió la cordura. Era una noche, sin miedos, y sin tristezas, Solo no encontraba la cicatriz, de cada rincones. Quedando una lagrima envejecida, muda que decía, Al alma que escondía, el recinto de las uvas del sol. Sonaba la séptima nota, que toca la soledad, Lo que viene y se va, al beso de la eternidad. De lo oscuro de escalar, los jardines de los tapiales, Rompiendo los cristales, de las ciegas dudas. Contemplando la derrota, a la belleza de otro pozo, Y un ramo de rosas, que perfuma el cielo ,de tu boca. Asomando el engaño, que confiesa, al pecado, En una emboscada, a un veneno que no marchitaba. Y no era, la amargura que combatía con la locura, Era lo que no dolía, una espina que sonreía y no moría...... GABRIEL. L. P..... EL POETA.