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La sonrisa no sale de su boca,
y sus pesares rebotan en las
sombras,
el dolor no le deja ver el sol,
cree que en su vida ha terminado el amor.
Pensar en la prisa que no retiene la caja,
que sólo respira
palabras vacías,
y que aunque aveces le hable no escucha las mías.
Los explendores de una rosa de hielo,
dice que hoy se ha convertido en su cielo.
Necesita un payaso,
Un payaso, que la haga
sonreír,
un payaso, que siembre felicidad en su alma,
un payaso, que
llene de palabras dulces a su corazón.
La risa es un respiro de un dolor que se encuentra callado,
y es el mismo quién más de una vez la marchita.
Ya las escarchas de la mañana,
añoran
recoger las caricias de su alegría.
Necesita un payaso de palabras
nobles,
no importa que no esté maquillado,
ni tenga traje de un
payaso,
sólo necesita un payaso que la haga sonreír,
bajo los reflejos de
la luna llena,
sin lamentar lo que pasó,
sin que llore por amor,
aquí o
allá, o lo que le pasara,
necesita un payaso de mirada noble,
con
palabras tiernas,
mirar y escuchar palabras graciosas,
y vivir entre mares
de sonrisas.
Necesita un payaso que la haga nuevamente sonreir
y olvidar
esa tristeza que invade su alma.
Necesita un payaso, y ese payaso soy
yo...
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