Te sueño,
dormitando inmóvil
entre las ramas débiles de mi memoria.
Te sigo sigiloso, silencioso y quebradizo,
flotando en la atmósfera densa
de tu humedad interna.
Te huelo a almizcle y rosas desojadas
he inexploradas.
Te tomo bizarro,
lánguido y reposado.
Aletargados movimientos circulan
y mesen tu conciencia
profunda y silente.
No me ves,
pero me sientes en tu piel de mujer,
echa de jirones calinosos.
Me sientes en tu mente compleja y basta,
amplia cuna de letras albuminas e inspiradoras
para mi mente perdida y perturbada.
Me sientes en tu interior.
Templada y afanosa prominencia,
cala y descubre los surcos privados y tímidos,
los toma,
los aconseja,
los divierte y los colma de fluidos cálidos y estériles.
Te sueño distante y pasiva,
cansada y jadeante
Te sueño,
dormitando eterno,
entre mi conciencia volátil
y mi corazón terreno.
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