Le he dejado mi poesía al silencio
y ya no sé si fue un acierto.
No consigo devolverla a mi sangre
y los sueños se le olvidan a la carne...
No creo poder recuperarla,
y hasta siento que ya nunca podré amarla...
Con lo dedos torcidos y los ojos dormidos
nunca sabré cantarte al oído
...Nunca sabrás todo lo que me has dolido,
y todo lo que he aprendido
Quedas lejos de mí,
y me miras sin quererlo admitir
Las piernas corren con más fuerza
si se trata de llegar antes a la meta,
Y mientras lloras de ceguera debo asumir
que hoy me he quedado sin nada más que decir...
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