


| Escritor: | LizAhumada |
| Públicado: | 15/11/2007 |
Las ratas de laboratorio, subían a sus ruedas y
los laberintos de su jaula recorrían,
alegres de no tener que buscar su propia comida.
Cuando un trozo tentador de queso aparece,
todas comen tranquilamente; se creen buenas
por compartir con las demás ratas
de blancos pelajes, la comida.
Han oído hablar de las hambrientas ratas oscuras,
aquellas ratas negras callejeras,
que pelean por migajas y no conocen el queso.
Pero esas ratas violentas y oscuras,
¡esas! son otra clase de ratas.
En sus pulcras jaulas de ratas blancas,
les dejaron un trozo de queso fresco.
Ordenadamente acuden al banquete,
se llevan gran sorpresa estas ratas blancas,
al jalar el queso la electricidad conocieron.
Todas las ratas asustadas se agrupan en un rincón,
nadie se acerca más al exquisito ofrecimiento.
Llega una rata nueva, blanca como las otras
y del queso iba a probar,
todas fuertemente golpearon a la nueva rata.
Porque no se querían electrocutar de nuevo,
Esta rata, ignorante de lo que ocurría,
se acomoda asustada entre sus agresoras
sin recibir explicación alguna.
Llega otra rata blanca más nueva a la jaula,
Saluda amable mientras mira el rico trozo,
ésta también se acerca a comer del queso,
y todas las ratas furiosas se le van encima
La rata que llegó anterior a ella, la ignorante,
era la que mas furiosa se ponía.
Las ratas antiguas y las dos nuevas
eran todas ratas blancas.
todas reprimieron sus deseos
Las últimas dos eran siempre furiosas.|
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