Mujer, esconde tus sollozos bajo las faldas,
Disimula esa ansiedad que cala los huesos,
Que tu hijo perdido, vivo o muerto,
Golpeará la puerta de madrugada.
Escucharás los ecos de su furia y harás tuyo
Ese sentir.
Te arrancaron de las entrañas la razón de vivir
Y egoísta preferiste morir.
Miras las fotografías de su niñez,
E imaginas como seria hoy a sus 23.
Das un grito que te enmudece, más,
No te calla.
Mujer, esconde los sollozos bajo tus faldas,
Disimula el rencor, porque los ecos del terror
Han venido a tu puerta una vez más…
Han golpeado, e insisten en colarse y escurrirse
Por los muros.
No dejes que te callen,
Grita, por favor grita…
Porque si esta vez dejas que conozcan tu hogar,
No serás la última con este dolor
Y tu carma ya no será solo tuyo,
Pertenecerá a otra madre y luego a otra, y otra
Y la historia de nunca acabar, se repetirá
Hasta que el mundo pierda su orbita
y el grito de una madre enmudezca.
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