A mis susurros de insatisfacción
que calmo con desesperación.
A mis antepasados
que ya han harto cambiado.
A mi profesión amada
la que ya la he transformado.
A los poetas insomnes
y alos otros también.
Al erke ya silente
por la variedad de la gente.
Al bandoneón que rezonga
en cortadas no mistongas.
A mis poemas enjutos
a los cuales no discuto.
a todo lo que vuela
y si no vuela también,
la muerte les ha de llegar,
siempre mala, siempre negra.
Oscar.
|
Imprimir |
Enviar poema |
