Soy el ser oscuro detrás del ángel virtuoso.
Soy la esencia del odio y el desprecio egoísta por lo bello y sano
Mis pensamientos se ahogan en las ciénagas del rencor y mi mirada se pierde sugiriendo nostalgia.
Nostalgia dicen unos, pereza otros, tristeza o rabia los más allegados: cobardía y resentimiento grita mi alma.
Mi conciencia es abrumante, mis convicciones demoledoras y mis principios admirables.
Hijo de reyes es mi linaje, regio destello es mi semblante
Desgracia andante es mi nombre, conducta despreciable es mi vestidura, y lengua insensata es mi apodo.
De aplausos he vivido desde mi infancia, a los halagos estoy acostumbrado, pues mi vida de intachable juicio la he marcado y el mundo con buenos ojos la ha sellado.
Soy el ser oscuro detrás del serafín prodigioso, soy el ejemplo de la malicia y el refreno de la envidia. Soy la sombra de los que triunfan y las manos que baten a los ganadores. Soy el invitado de honor y el cerebro de su destrucción.
Participo en la creación de lo bueno y protagonizo el grito de sedición. Soy la marca de la hipocresía. El sentimiento de la discordia y el ejemplo de la ironía.
Soy la lluvia perpetua de mi propio invierno. Soy el fuego intenso de mi penal hoguera.
Soy, yo soy. . . . político.
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