Aún sin estrellas se sientan a escribir constelaciones Inés Cook Debes estar limpia, con la cara plástica y tu vestido de hilos morados, las sandalias de cuero de elefante y el brillante collar de perlas azules. No, no lloriquees, debes caminar por esa pasarela de fuego rojo y sonreír a un par de buitres de madera, mover tus manos hasta acariciar las luces que incineran tus ojos. Tus cabellos no deben sentir el dolor de la calle, y tu corona no debe caer en el espejo de tus palabras contra la guerra en Irak. Resiste toda la saliva que araña tu garganta y tus entrañas vacías, mientras un látigo te azota las piernas, y no llores porque estás sonriendo al jurado que aúlla a tus ovarios y te escupe desde sus máscaras y te despedazas en silencio y te atemoriza morir de sobredosis, pero no puedes hacer nada la corona es más fuerte que todas las sombras que detrás de ti te piden perdón y tratan de acariciar el moretón de tu rostro que no deja de fingir.
fantastico escrito, la pasarela del mundo es igual, las damas hermosas son devoradas, por los ambrientos apetitos sexuales, no hay más, la dama debe de posar, tapar los oidos y evitar que los aullidos devasten su piel.