MIS TIEMPOS.
Veo el agua que desliza calle abajo
y quisiera montar en la cerviz de la corriente,
desprovisto como antes, ser tan puro en la inocencia,
de aquellos mis tiempos, sin vergüenzas.
De aquellas tardes de ríos, charcas y juegos,
solo vestidos de cielo.
Quisiera remangar los bajos y saltar los charcos,
que nadie me dijera ¡loco!
Que una turba me siguiera por la dorada edad que a todos nos dio el señor.
Dorada, aunque fueras pobre,
pues los pobrecitos se alegran con un beso y una flor.
Dorada, aunque fueras rico
pues los ricos, aunque ricos, ellos niños también son.