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Baja la luz, déjala suave, como la de las estrellas.
Cierra la puerta del mundo y déjame sola.
Si llega a llamarme, dile que duermo,
que rompí las yemas de mis dedos
para olvidar lugares
y que ahora sólo camino en reverso.
Dile también que pasé la cerradura de mis labios
para impedir que sepa lo que siento.
Que cubrí los espejos con sábanas blancas,
para evitar el camino, donde se pasearon sus manos.
Que ya no será, dile que me he ido,
que no tengo acomodo,
y que en todo esto que te digo,
yo misma me he mentido.
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