Un día salió el sol
después de una larga penumbra,
aunque hubiera hojas secas sobre el agua,
aunque hubiera bruma,
los haces de luz calentaron las almas.
Sin respeto del tiempo,
sin claro de luna,
llegaron las nubes,
con borrascosas lágrimas,
empapando los cuerpos,
sombreando sin calma
hasta el último grado sobre cero,
hasta la piel escaldada.
De pronto, un Arco Iris,
señal de resurrección,
encendió la ilusión sobre la búsqueda máxima,
el Tesoro al final del recorrido,
la mitad del Corazón Partido.
Y un parpadeo esfumó todo.
Ni blanco era ya ese Arco Triunfal.
Las almas quedaron tiesas, sin temperatura,
los cuerpos, inválidos, sin reposar.
Solo quedó esperar los Datos del Tiempo,
un Pronóstico Incierto que lleva de Mimar a un Maremoto,
de un Temblor al Temor
y de la Nieve a la Fiebre
Así es, el Microclima del Amor
SNM
LAURIS
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