Mi tiempo necesita de tu espacio...
El fuego en que me quemabas
era tan intenso como este hielo que me aprisiona...
He perdido el deseo en el tiempo,
he extraviado mis ganas en tu piel...
Mis manos vacías
aprendieron a conformarse con la nada,
con esta nada tan llena de tu ausencia,
tan repleta de vos...
La tristeza hoy me agobia, me oprime...
y en este suicidio de la esperanza,
me limito a ser mi propio espectador;
solo un gris testigo mudo
del inevitable destino de existir sin ser,
encarcelado en el recuerdo de un olvido,
prisionero de los fantasmas del ayer.
Juan Leandro Alzugaray
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