Me preguntan ¿Que es tu canto?
y respondo:
Es el niño que ríe, la mujer encinta,
el diario amanecer preñado
de esperanzas y anhelos,
es la ansiedad bonita
que producía en mi niñez
la espera de la noche de Navidad.
Mi cantar, no entiende de tiempo,
y quiere estar donde se le necesite,
puedo cantar al rancho tapiado,
a la niña muerta o al hombre que llora,
al maizal quemado,
al juguete roto, a los sueños perdidos,
al obrero enfermo.
Y quizás pueda decir
que canto por quien lo necesite,
mi canto es una flor marchita
que se revela ante su agonía
soñando reverdecer.
No quiero que esto sea un canto solitario.
Quiero que mi canto lo escuchen los hombres
y que se propague para que sea
semilla de nuevos cantos,
de nuevos sueños.
|
Imprimir |
Enviar poema |
