


| Escritor: | satelite |
| Públicado: | 05/04/2008 |
Se le vuelve todo negro, negro vacío. Y el silencio es un precipicio que los ojos apenas pueden suponer. Silencio de cielo.
Y la cosa comienza a flotar, esférica y de brillo rojo. Él también flota, y no puede alcanzarla. Muy lentamente se acerca, a medida que del silencio bullen burbujas de ecos milenarios. De a poco se desliza por el negro mudo. La atracción que genera la cosa en su mente es una picazón de manos atadas. Y las burbujas que nacen a su alrededor, de reflejos zafiro presencian ansiosas el momento del contacto. A tres segundos- no te ibas a escapar che . A dos- ¿Qué pretendo con esto?.... A uno- bah, ¿qué se puede pretend .Contacto.
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