Nosotros que ya vivimos de carne y hierro,
nosotros que ya pisamos suelos lunares,
nosotros, los desterrados de los lugares
ardientes como la arena de los desiertos.
Nosotros, de corta vida de muerte cierta,
exóticos, algo ambidiestros y creativos,
creemos ya no en los verbos ni sustantivos
oscuros de sus lenguajes con letra tuerta.
Pensamos alguna veces que con el arte
bullido de sangre joven y cuento anciano
no existe lugar en todo el mundo marciano
que quiera tu bienvenida, tu voz de amo.
Sugieren, ante los ojos que exploran Marte,
que busquen en otra parte que aquí no estamos.
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