MEMORIAS DEL LIMBO (Fragmento)

Categoría(s): Poesía
XXI

Campana con cuerda de arena
en urna de vidrio y oro:
segundo tras segundo
se fugan las horas,
como ovillo
q u e
se
enrolla veloz,
carrete del tiempo,
liviano como escolleras
de nostálgicos dos espacios
en urgentes minutos reposados en el Limbo.


XXII

No obstante,
aunque todo es pequeño y se me mustia,
aunque nada de aquí me satisface,
aunque viva en un mundo inexistente,
me doy por contento de ser humano.

Sé, que el amor, es una metáfora
prendida de un meridiano,
con imperdibles siempre perdidos.

No obstante,
como no puedo subirme a la Luna
ni llegar a otra galaxia,
me quedo en el monte de Venus
junto a tu vientre de almohada,
para amarte en silencio
y que resplandezcas
mientras yo
enciendo tu Limbo.

XXIII

Nostalgia:
pabellón atascado de sentires
donde los árboles más altos esconden
senderos, caminos y veredas,
junto a menires y otras dolencias
que se acercan desde lo remoto,
presintiéndose dentro de las copas,
llenas de jugos rancios
y en los espejos con sombra oscura.

Invertebrada añoranza,
columnas quebradas o pompeyanas raíces
desvanecidas en antiguos paternones:
popocatepetl que arroja chispas, lumbres,
llenando alforjas de viento
como única riqueza que, en realidad,
su precio es nulo.

Despoblamiento del ser por el que huimos,
saltamos sobre piras
que nos queman los pies
y acentúan los dolores en movimiento:
regresamos por la nostalgia a las vidrieras
que representa la luz ausente.

Lo que yo ignoro todavía es
cómo amar a quien te ha olvidado.

Tengo que salir del Limbo.

XXIV

Ni atrasa ni adelanta
mi reloj de tiempo: ya pasé el Ecuador.

Paso a paso el segundero
me va marcando las horas y,
desde hace rato,
sueño con la historia,
noto que tengo demasiados pasajes,
que cada vez voy con menos prisa.

Ando más despacio...
¿será que me estoy haciendo viejo,
o habré conseguido algún karma
de la videncia madura?

Me gusta oler el jazmín, el espliego,
y ya no corto las rosas para ofrecerlas,
las adoro, las venero y las riego:
a veces, también hablo con el viento.

¿Será que me he vuelto loco,
o que ahora estoy más cuerdo?

Que me junto con los niños,
que no leo los periódicos,
que paso de "casi" todo el mundo
y sonrío a la gente sin deseos
y sin ansias,

quizás esté saliendo del Limbo

XXV

Umbría de soles fríos,
cantinela deshojada,
desnudos umbrales que ciegan rescoldos
y avivan llantos que riegan las eras.

Manantiales descubiertos,
aspirados con olor a papaya,
van tornándose en lagos sin olas:
membrillos ásperos y dorados
cuajan la sed y agotan centellas.

Me transformé en ardor inesperado
amasando halos de luz licuada,
y entré en jardines de femeninas plantas
que supuraban belleza
en los delicados impulsos de la luz cegadora
reverberando en la mar.

Vasijas colgaban de los bordes del Limbo,
como pórticos de estatuas de alabastro,
abrieron huecos iluminados de antorchas,
desprendiendo olores de azahar y de tiempo,
ultrajados por el reflejo de la luz y los colores
me produjeron alucinaciones,
y relaciones efímeras
entre la realidad y el deseo
que se crea en la vivencia del Limbo.

XXVI

Palabras mías,
ni dentro ni fuera,
mi propio ser
ajeno a mí mismo,
como una forma
de otredad
constitutiva.

Poema que trasparenta
la condición del poeta
en irregulares vocablos e ideas,
saltando incesantes,
sumisos a la destrucción
y a la creación del hombre.

Musa regular -imaginación falsa-
cuya regularidad se descontrola,
mientras en el más allá,
se interpela la trascendencia
hacia nosotros mismos.

Lo bueno, lo malo y lo regular...
¿qué es lo irregular: bueno, malo, diferente,
fuera de la norma, estrafalario?

Apunto la irrealidad que nos sustenta
como el mundo intangible de Ariosto con Orlando
o de Kafka metamorfoseante,
o del irónico Hegel
descubriendo la inserción de lo subjetivo
en la presunta objetividad.

Lo más irregular del mundo es la creación de sueños
que nos permita vivir la existencia.

Mañana, cuando me muera,
expiraré regularmente sin palabras...
seré,
descifrador
de lo secreto, que afluye
en un espacio cubierto
de jeroglíficos...
y seré normal.

Ahora, soy poeta "anormal":
"sin norma fija",
libre
aquí en el Limbo,
de donde no quiero y no puedo salir.

© Luis Vargas


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Comentarios:

Escrito por: Luvar       14/10/07 21:15
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Gracias Guadalupe40 y Etelsaga por vuestro comentario y lectura

Luis Vargas
Escrito por: guadalupe40       03/10/07 18:50
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No es para cualquiera esta poesía, te diré me encantó del poema XXII, " el amor es una metáfora prendida de un meridiano", sin respuesta a "como amar a quien te ha olvidado" totalmente de acuerdo " ni atrasa ni adelanta mi reloj de tiempo ya pase el Ecuador", felicitaciones es un gusto leerte Guadalupe de Santa Fe capital
Escrito por: etelsaga       30/09/07 18:24
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Me gustó mucho el reloj de arena, buen trabajo para realizarlo! Y muy sentido todo tu verso. Muchas preguntas, mucha sinceridad... mucha realidad. Te felicito!
Páginas: 1

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