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Enormes calles repletas de gente
modernos comercios de colores alegres
edificios señoriales, palacios, jardines,
monumentos, farolas, vehículos, taxis...
La diosa Cibeles me saluda a mi paso
me da la bienvenida un chino simpático
El reloj de Sol reluce en ese océano
de luces ardientes, de autobuses urbanos
de gentes ingentes de sangre caliente,
exultante de gozo miro a todos lados.
Un grupo de alemanes con aire vikingo
algo alcoholizados y muchísimo ritmo
pasan a mi lado en la calle Montera
no me cabe duda, van de francachela.
Una florista camina muy coqueta
con sus nardos apollaos donde empieza su cadera
en la calle de Alcalá, yo parezco una extranjera.
Esos muchachos alegres, de piel oscura,
negra, abundante y rasta cabellera
y enormes ojos brillantes, que caminan lentamente
han puesto un bar en la esquina
de donde el humo sale a todas horas del día.
Faldas cortas, pelos largos y pantalones bombachos
pelos cortos, faldas largas, en un banco comiendo pistachos.
Esa chica que camina con un par de tacones altos
luce mejor su peinado que la del pelo morado.
Pero esa otra, divina, con altas botas de diva
en estética las gana con su pelo verde esmeralda.
Las terrazas de los bares están repletas de gente
tomando sus refresquitos, pues hace un calor de muerte.
A mi lado, sin querer, escucho hablar en gabacho
y un muchacho finlandés se pide para él un gazpacho.
Es Madrid esa ciudad en la que todo es posible
todo se puede beber y también todo es comestible
todo audible y bien visible, todo alegría y color
esa señora mayor se atreve a subir al metro...
Ya le han dado un empujón, ¡ay si la tiran señor!
un muchacho la endereza y ayuda en el escalón,
un viejo con su acordeón entona en aquella esquina
tirado sobre la acera alguna vieja canción
mientras la joven mendiga, mendiga algunas monedas
"para comer", dice ella, "para drogas", dice él
y mientras va y viene el tren por las vías subterráneas
en Madrid pasan las horas, tomaremos unas cañas.
Con la cerveza fresquita se ve todo con más claridad
la luz del sol que ilumina toda esta gran ciudad
donde nada es imposible, donde todo es permitido
donde todo te lo encuentras, y nada pasa desapercibido.
Es Madrid la capital de esta España sin sentido,
democrática y audaz, alegre, juerguista y vana
donde de todo entran ganas menos de ir a trabajar.
Disfrutemos de la vida, que nada más son dos días.
Disfrutemos de Madrid, que esto sí que es vivir.
Como tantas veces oí decir:
"Es que Madrid es mucho Madrid"![]()
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