Te dejaste tu mechero
el otro día en mi casa.
Estuviste muy grosero
no comiste casi nada,
con un absurdo pretexto:
mi comida estaba mala.
Ni a los postres te quedaste.
No vuelvas más a mi casa.
.
¡Habráse visto qué infame!
tan engreído y ególatra
la proxima vez no llames
a mi puerta, por tu bien.
Vete a la casa de al lado,
en la mía no pruebas bocado.
Yo no te quiero ni ver.
.
Te dejaste tu sombrero
tus calcetines y tu bata.
Estuviste muy grosero,
no me dirijiste la palabra,
con un absurdo pretexto:
te dolía la cabeza.
Los pies te olían a queso,
ya ni usas la bañera.
.
¡Habráse visto qué infame!
tan engreído y ególatra.
La próxima vez no vengas
a mi casa, por tu bien.
Te la apañas tú solito,
a mí no me vengas con cuentos,
o te acercas al burdel.
.
Te dejaste tu mechero,
tu sombrero y tu olor a pies.
Estuviste tan grosero
que no te quiero ni ver.
|
Imprimir |
Enviar poema |
