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LUNA DE ENERO.
Pequeña luna de Enero,
haces conmigo el honor de desembarcar en mis ojos,
tu renuencia de morir.
Pequeña, desierta y fría, cromas mi interno de dolor.
De tristezas de los tristes que ya no te pueden llorar.
De los solos que quisieron ser jinetes del amor
y hoy la sombra quejosa de fechas, reconcilios y abandonos, son.
Espingardas que rugen sin nada que justificar;
cuando solo oír quisiéramos el estruendo de un beso,
en la voraz mordida del deseo.
Pequeña, junta a mi hombro tu porfía.
Ven conmigo junto al árbol seco, aquel que entregó su vida
cobijando nombres y corazones sangrantes.
Ven conmigo, a recordar, a emocionarnos con el pasado,
a sentir la tonada de mi padre en la taza de café,
o aquellas frías madrugadas
que eran puntos de labor en los entumecidos dedos de una mujer de luz.
¡Ven conmigo, ven!; tu que puedes renacer.
Yo solo puedo tejer en azules, cuando llegue mi final.
CaribeOro

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