El soy huye, lugares vacíos, momentos decadentes, no calienta los espacios del entorno y el crepúsculo dibuja la sombra cayendo despacio al final de los días. Antiguo y melancólico sol cuyos rayos se funden filtrándose entre el borrajo de los pinos. Pero de pronto .. Oigo tu calor y siento tu sonrisa que humedece mis ojos por la emoción del encuentro. Me veo reflejada en el espejo diseñado por la magia de la ilusión, mi rostro se ilumina en la bonanza de un domingo encomendado a la felicidad.
Gracias Óscar, por estar ahí.
Queridos colegas, me voy de vacaciones y estaré sin ver vuestros escritos, cuando regrese me "pondré al día".
Un abrazo, Carmen