Los ojos de un niño.
Curiosos por antonomasia,
observan desmesuradamente,
muy atentamente todo
aquello que lo rodea.
Incorporan imágenes
lo conducen a palpar objetos,
los llevan a su boca
y los degustan.
En todo el tiempo de su corta niñez,
no se detiene su asombro,
nunca jamas.
Y eso marca la diferencia.
En todas las edades quiero ver
palpar, asombrarme
y degustar sin detenerme.
Y ser tiempo infinito de sueños.
Oscar Néstor Galante.
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