Los ojitos de mi madre
El azul de tus ojitos
me despierta del letargo;
y el perfume de tus nardos
me susurra despacito:
Hijo, yo te quiero tanto,
yo te di mi vida toda;
mi corazón se trastorna
si te veo vacilando.
Adelante, hijo, no dudes,
tu camino está marcado,
lo tiene Dios señalado:
no te han de faltar sus luces.
Mcarthur
Cocuerdo con Karynna en las pocas palabras que expresan tanto, dejando la escencia y todo lo que quisiste expresar de esa mujer que siempre debe merecer el respeto de todos, la madre.
Bellas letras
Nos estamos leyendo
Besos
Que belleza,tener presente a tu madre en tan bellas enseñanzas,hermosa la forma en que le describes,me encanto,pocas palabras justas y precisas.
dos besos
Siempre es admirable cualquier poema que sea inspirado por ese ser especial, y yo simpre disfruto cada que leo el fruto de esa inspiracion.
Un abrazo.
Luces de Dios en en el pan y la palabra: Eucaristía y Evangelio
Buen Poema
Saludos hno.
Ignacio