Nadie conoce que mi rostro inventa máscaras
para no ser descubierto,
para que nadie advierta la frecuencia con que te pienso.
Ninguno advierte que uso la noche de alimento
para fortalecer los días en que eres mi absoluta posesión.
Nadie podría estar al tanto de la intención de mi sombra
que sirve de alfombra en la antesala
al cortejo permanente que le brindas a mis días.
Lo que nunca permitiré que sepan
es que amaneces siendo mi primicia
que me estreno todos los días contigo, i
naugurando instantes y renaciendo cada día
en tus brazos como una nueva mujer.
|
Imprimir |
Enviar poema |
