Esa pálida lluvia fría
que arrulla el candor
de mi alma herida,
recorre lenta y pausadamente
cada uno de los días de mi vida.
Abraza con energía
los oscuros y siniestros
momentos,
que de mi
se han escapado.
Retuerce y desenrolla
las paginas ya mustias,
de los textos que originan
la mente agobiada
de expresiones retenidas.
Humedece la ropa rancia
que se pudre y se desgasta
en el trajín eterno y cansado
de un corazón desplumado.
Esa pálida lluvia fría
que entumece mi despertar
y aviva mi alegría,
me trae imágenes y sensaciones
que en algún lugar de mi pasado,
deje sagradamente olvidados.
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