Lluvia porteña que mojaste el piso,
que bañaste de cristales las aceras al pasar,
no dejaste nada seco, con tu rápido mojar
y al caminar las calles me cala los huesos
el suave viento que trae algo de eso
que los hombres llaman el frío invernal.
¡Lluvia!, tu mojar tiene un cierto encanto
cuando bañas las veredas y los pavimentos,
pertinaz y triste que cuando te siento,
me recuerda aquellas ventanas mojadas
tras las cuales una hora de cualquier mañana
pasaba mirando, los grises cementos.
¡Lluvia! y otro encanto tiene tu belleza
cuando de noche visitas la ciudad en que yo vivo
y al pasar sólo se ven, rojos y amarillos,
puntitos de luz que encienden y apagan,
tras las gotas de agua que enturbian y opacan
y le dan un toque de ensueño sencillo.
Mc Arthur
PD: no dejen de pasar por mi blog, clickeando en "Encuentros de la vida II", hallarán un breve homenaje al recién fallecido colega Bernardo Neustadt.
|
Imprimir |
Enviar poema |
