Como el otoño desnuda los árboles
caiste entre mis brazos , sin besarte
ya echa mia. Beso caleinte en tus
labios urgidos por mis manos
apretando tu espalta y deleitando
tus pechos.
Con las sombras a nuestro favor
las inperfecciones fueron ocultas,
y así semi diosa, abriste las puertas
humedas de tu existencia.
Yo tan sencillo y simple como un peon,
pero te aborde seguro y fiero como un león.
De ahi tus ojos ya voleron junto a paso
firme con tu respiración. Esa respiración
que sumbaba en mis oidos, y
marcaba el ritmo de mi penetración..
Ahora amor duerme en mi pecho,
yo mientras con tu hemeda y
enmarañada cabellera juego.
Que el juego se repite hasta caer
muerto como una hoja otoñal al suelo.
|
Imprimir |
Enviar poema |
