


| Escritor: | compositor |
| Públicado: | 31/08/2008 |
Es difícil hablar o escribir cuando tus ojos se nublan y tu alma se ahoga, es difícil gritar cuando tu cuerpo tiembla y la voz se te quiebra, es difícil sostener el aliento cuando te quedas sin respiración y mueres por un segundo, pero mas difícil es darte cuenta que sigues vivo y no puedes hacer nada por ello...
La tarde estaba triste, no había sol, solo nubes oscuras se asomaban en el cielo y los relámpagos adornaban con majestuosidad su espesura. Era una escena un tanto desolada pero con un encanto natural; era como un crepúsculo, triste pero esperanzador; como un amanecer, callado pero resplandeciente; como la noche, solitaria y consoladora.
......Y la lluvia caía; se deslizaba poco a poco en mi cuerpo impregnando cada parte de mí, hasta el más oculto de mis rincones, acariciaba mi piel cuan terciopelo y lavaba mi alma con su tibieza.
El viento entonaba una hermosa melodía, parecía que cantaba en mis oídos, me susurraba, me consolaba.
Mis lagrimas se perdían en el agua, se fundían con la lluvia como se une la arena en un desierto; se desvanecían como el roció en la mañana, se disipaban como un eco en la oscuridad.
Gracias por ser esa lluvia que me abraza y gracias por ser ese viento que me consuela.
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