¡Levanta tu mano, hermano, y sublévate de ser esclavo; del engaño ruin que ha nacido del lazo que parecía de amigo y lo que busca es unirte al tirano. Y, así como Cristo se quitó los clavos y salvó hasta quien no lo había pedido, alza tu brazo mi hermano, y únete a la lucha conmigo!