Telesforo Barquero
Lejana diviso el alma. De tus noches frescas, de tu piel dormida. Distante
.Impalpable
Sombra que se ausculta
Tez mía que hoy reclama
Piel que hoy suplica
El murmullo tenue de tus labios tibios, de tu voz dormida, de tu cuerpo mío
El temblar macizo de tu pecho alerta, de tus hambres yertas, de tus besos mudos
De tus letras sordas
De tu verbo frío
Hoy
Germinó la sombra, al pie de este muro
Muro levantaste
De espino y de piedra
Que laceró el alma
Que revela el velo, flagelado lienzo, rostro oscuro y terso, que hurtó anhelos
Silencioso
Eterno
Maldito caos, bendita esperanza, gallardo telón, que sofocó mi luna, bombardeó mi cielo y se alojó en mis noches
Blancas, brunas colmas, de eternas hambrunas
Solo queda el ansia de tus dulces roces, de tu piel desnuda bajo el sol de luna, de tu siempre alerta, mezcla silenciosa, brebaje que amo
De paz y locura. Y mis ojos ciegos con pasión, demencia, distan la mañana, escarban la tarde, descifran la noche, esperando el beso que la luna traiga, que del cielo caiga, para no olvidarte
Ese beso mudo, ese beso suave que devuelva el alma, que renazca el día, que retorne el canto, pan de tu cintura de miel y dulzura.
|
Imprimir |
Enviar poema |
