Las huellas del Hijo
Hablo de Dios, perfecto como un círculo, y todopoderoso y
justo y sabio.
Piedad Bonett
Las huellas que van dejando tus calcañares
las huellas que hace siglos marcó la vastedad del desierto
sólo desaparecen momentáneamente.
Ellas regresan
para expandir la simiente,
en igual medida desde la azotea hasta los rincones abisales.
Las huellas lucen entramadas entre la fastuosidad y el rico colorido cegador.
Flores inmarcesibles
se desprenden de los ramajes
del Árbol de la Vida.
Uno a uno, los hijos se brotan y la tierra se fermenta de nuevas raíces, esa es la verdadera ley de talión...
Oh ...Dios que dejas tus huellas en los hombres...
e inclusive cuando no camina entre ellos...
Salud Nesfran
Este es un hermoso poema, felicitaciones.
Saludos Janice.
El arbol de la vida...
Cuan valioso...destruido o perfectamente cuidado
es el mismo arbol y sera siempre
pena que pocos lo reconocen y ven de cerca
felicito
besitos
Tus poemas alimentan mi alma, gracias amigo...
Este en especial me gustó mucho.
Alguien vió las huellas de unos pies desnudos sobre la nieve, eran de un carmelita descalzo...y dijo si este hace eso por Dios...Y se hizo cura. Ahora es santo.
Saludos amigo
Ignacio