La vida da vueltas...
Bienaventurados lo que sienten
El dichoso sentir del amor.
Un amor encantado
Que parece ser vestigio
De un esclavo de sufrimiento
Que ahora condena
A su misma vida
Echarse en llanto.
Ahora solo hablo en silencio
El grito más fuerte
Y más penoso
Es el de mi alma hiriente
Que ha sido condenada
A seguir sufriendo
Pues ya no hay nada
Que pueda consolarlo.
Entregué mi vida,
Y solo recibí un amor
Que parecía ser eterno
Hasta el día en que la llama,
Se apagó.