LA VERDAD DE ALKARABÁN

Nadie puede escuchar la palabra del ángel, aún quiero enseñar la inmortalidad del hombre. Su palabra.

Es la nueva tierra, aquí en estrellas sin constelaciones han muerto los barqueros y las bestias perdidos en la única muerte. El olvido.

Ay vida de las vidas

Eterno sueño disperso de la creación

Crea hombre

Vive el hombre

Tu recuerdo es como una manta derribada bajo cama, frases que a ningún lado llevaban
la verdad de un hombre será de todos?

Frasada, a rastras te llevo pero no acabas

Aquiétate en la mirada y enciende tu voz en el grito de Alkarabán

-Torre de Babel

De uno en uno se riega la burla, tristes almas de mirada vacía idiotizan las fragancias, niños que compran estilo, un querer, su autoestima y los artistas esperan los premios

mientras la palabra se nos esfuma de la pluma.

 

Nadie cierra los ojos que han de vivir en metáforas, olvidamos el valor de su saliva; mas aún la diversificación no termina: futbolistas portan el lenguaje universal, cerdos mentirosos, críticos, cultos generales, el idioma visual universal es la tontería singular. La forma como hablas, suspira la esencia de lo que eres.

 

Y el público asiente en demasía los eructos que en desnudos opulentes hacen gozar al mediocre profeta en un silencio lúcido de lo que les queda; es el tiempo sin tiempo, la nada pura de la nada, su selva en el frenesí oligofrénico, su risa, encendida y dispersa en una mañana de hojas secas.

¿Por Dios, alguien que no ría, por favor alguien que no responda una monada con otra?

 

Amo la anciana ebria en el vino solitario rodando los dedos en la marca de su anillo

Quiero sus lágrimas descalzas paseándose en cada mirada del desprecio

Es bella esa universalidad para quien la desconoce

 

Corra

Encuentre a Alkarabán

Devuélvanle el valor a la pradera, que en tarde y mañana crece y se aferra y en los vientos se acostumbra pero vuelve siempre a lo que es, vida

Palabra, Dios exento del juicio, sin final

Viviendo es como entendemos el dolor y la marca del fuego oscuro

La torre de Babel, no crees de nadie nada, burlas la promesa del contrato

 

Solo pronuncio un alzamiento de plumas y hojas ya que el sendero a ser desconocidos es amplio cuando de la verdad la palabra llora.

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