Entérate del crujido de mi corazón cada vez que el enojo nos inunda, acicálate de todo lo que soy y vislumbra la razón en la penumbra. Recogiendo hoja a hoja nuestro amor, me perdí en una selva horripilante, buscando la huella, transparencia, relato; de algo bello, nuestro, eterno, mío; olvídate, tuyo, se acabó. Y no mirar atrás, Hades lo ordena, no me alcanzas ya, y lloro de improperios, tropiezos y piedras locas. Y el paraíso está incendiado no insistas, Dios no compadece a Eva, yhay en mí sólo comparecencia de querer ser tuyo un infinito. Y un adiós amor y esta vez dolor ya para siempre.