Secreto entre los bemoles de extrañas melodías,
estados concupiscentes sellándose al vacío
con cuerpos de porcelana tibios, calientes y ¿frios?
y ordas de equilibristas besándose al fin del día.
Discóbolos mandarines transcribiendo documentos
en nuevos abecedarios encuadernados con pieles,
arquitectura del todo, diseñador de dinteles,
cajitas para esqueletos y un visceral sacramento.
Te asaltan por las entrañas cual si una ceremonia
se hiciera entre los jardines que habitan sobre tu abdomen,
los vivos mueren de hambre los muertos comen
y tres cometas y medios besan tus sienes,
los sueños alejandrinos se van y vienen
de golpe por la pasión que hay Macedonia.
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