Por: Danilo Illanes Bustamante
En el naufragio de la poesía por las calles:
enfrascados en su navío de disfraces,
el pañuelo y su encaje de hembra
despiertos en la perfecta mitad del laberinto,
buscan descender hasta el ocaso del Nivel 500.
Terriblemente coqueta,
Afiebradamente adorable.
La nostalgia en la nieve abrupta yace quieta (Todavía)
Más dócil, más serena, el color de la noche se desmenuza
mientras baila el encaje y se luce la dama.
Más fiebre, sobre la fiebre de fibra de vidrio.
Sobre el llano se perfila otra tormenta:
Chancadora de amianto, muele las penas...
Estridencias de guitarra, manojo de voces.
En el socavón de la alegría se agitan estribillos de bronce
En el lecho se dilatan las romanzas
Y se agitan las banderolas.
Deliran...
También los metales danzan libres, mugen
toros con sus iridiscentes ubres de leche piritosa.
El Muqui en sus begonias es bienvenido:
(Echa el sándalo que requiebra
sobre los amantes de torsos desnudos).
Tras la ruma de pasiones minerales
Nivel 500
Nivel de colesterol
Nivel de adrenalina pura...
Surgen amebas de sueños rigurosos
en busca del origen de las comparsas.
Mujer, adolescente de senos pétreos
sobre tu piel buscan los músicos, senderos que enciendan
la Muliza en tormentas de pasiones.
¡El Rey ha muerto!...Viva, el Carnaval!
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