La muerte de Heracles

  

La muerte de Heracles

I Por los dioses del Olimpo, Elard

profirió al ermitaño, locuaz atrevido,

profanador de vicisitudes. 

 

Elard murió dentro de síaleteaba acaso hacia el infierno. 

La muerte toca, por todos los orificios del funesto

y Elard viajó, loco

que toca la guitarra enfermiza

hacia la sierra  melancólica  de trajes blancos,

en cerros y montañas vidriosas. 

Huyó de su mundo,el que había creado

el que había amado con el hígado

y viajó hacia los andes nevados

que lo esperaban para transformarlo en mito.

 

 Elard conoció su muerte

se lo contó un perro que presiente

mejor las cosas;

y Elard supo su enfermedad su grito.  

 

Ahora vive oculto entre cadenas de montañas;

subiéndolas, espoleándolas, soplándolas;

bendiciendo las cordilleras a sus comunidades,

a sus tierras.

 ¡ Bendízcanme a mí colofones de ensueños!

entretenimiento de aves, bifurcación de truchas;

arenas fértiles y también eriazas,

oro macizo que ciega el corazón del dragón. 

Germina en la apariencia,

la riqueza...esto ha terminado, todo a terminadono...no...aún falta el aullido, no aún... 

II

 Elard volvió para sentirse vivo

cómo engañó a todos con su prospección;

bebía, gritaba, lloraba con los suyos,lo abrazaba, 

 ¡ Cinco años, maldito!   eterno caminante,

 persiguiendo su sombra

llegó a las puertas de Dulcineados,

seis, doce horas, ¡ Nunca toco!escondido en un árbol,

 la observó,la vio salir

y el otro era un enano vivaz

con auto rojo. 

Ella lánguida, conformada

¡Maldito, me cambiaste el destino!

él fue el primero en todo. 

Lluvia  en rascacielos enanos,

y el zapato rotollegar, amigos,

otro bar;

la botella vieja en mi cabezame voy...diablos...

A mis  montañas, quebradas,  cerros, hoyos

lagunas, truchas;¡

Ustedes no saben lo que es eso!

¡Tal vez algún día!

tal vez la vicuña se vista de seda

y empeore más. 

Ahora regresas,

olvidas,

tu carne

quedó atrás. 

Elard ha  muerto

ha cumplido su profecía

ha encargado su vida

al soplo de la abyección.

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