La muerte mira el hombre. lo observa, cautelosa, decidiendo su fin. Juega con el, le inspira temor. Lo utiliza, como una araña a su red, y lo atrapa. Lo seduce.
Acaso yo estoy atrapada? ¿Quien sabe? ¿A quien le importa?
Escribiendo sobre ella, facinada con su maldad. estoy en la red. Dudo. Desaparesco.