LA MALDICIÓN DE AMMAR

Categoría(s): crónicas de Izchjat

 

Extracto de la maldicion del Innombrable desde su celda.

Primer libro 



Ira y oscuridad, condensadas en el grito enmudecido del encierro. Cuando el tiempo se transforma en el crisol del resentimiento, abre y lastima la herida pretérita.

¡Pero pagaran! Serán ligeras nubes arrastradas por la tormenta de mi dolor.

¡Se arrepentirán! Si, del día en que sus ojos se abrieron al sol y sus manos empuñaron los dedos de sus padres. Su sangre alimentará mis ojos. No seré saciado con su muerte; deseo ver sus cuerpos lentamente flagelados, poco a poco absorbidos por el miedo.

¡Me temerán! Será el primer escalón que los hunda en la fosa de sus tumbas. ¡¿Tumbas?! ¡No! No; sus cuerpos putrefactos vestirán los valles y desiertos, donde ni el susurro del viento se escuche a lo lejos. Adornarán las Montañas con la tinta de sus venas. La candida nevada de antaño volveré en rojizo manto de muerte, bajo un púrpura cielo desolado.

Lentamente, si, sin apresurar su sufrimiento iré arrasando palmo a palmo su tierra; transformando en caldo hirviente sus ríos y mares; entregando a mis criaturas los cuerpecitos de sus hijos y a mis garras las dulces carnes de sus hijas; hasta llegar a ellos.

Cuando la noche perpetua, el frío y el terror los enclaustre en sus fortalezas, como insectos rastreros los sacaré. ¡Si! Los obligaré a servirme en dolorosas tareas y vergonzosos oficios, hasta que sus enflaquecidos cuerpos; cueros plegados a sus espaldas, rueguen por la muerte.

Pero ella vendrá cuando yo se lo ordene. ¡Pues soy el Regente!

Si, amo y señor, por derecho propio y adquirido de Cielo y Tierra. Rey del Umbral del Paso y de sus cuatro pórticos; soberano de los Espíritus ¡Si! Yo, Ammar… ¡El Regente!

Pero esperaré. Si. No para siempre será mi cautiverio. Ya el hielo empieza a herir mi claustro y pronto mi libertad llegará como lento caminante.

¡Si! Ya mi frío acompañante se retira lentamente y el sol ya se asoma hacia mí.

Pronto, pronto…si. Alguien vendrá; algún viviente ignorante de las Antiguas Crónicas se acercará; si, si, si lo hará. Y entonces, comenzará. Y entonces comenzará el principio del fin.

 

 

 

 

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