Levantó el teléfono
y un balazo casto
Le penetró el oído,
Electrizó su forma de carne
hasta su uña más oculta
y avergonzada
la que escribe poemas -dijo-
la que escribe con la
Huerta de sus senos,
Secreteos de cuna y
Desvelos en germen. digo-
El teléfono dejo de mostrarme su voz.
El teléfono, otra vez indolente.
Carente de ti.
A mi musa...
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