La ilusión de los globos

LA ILUSION DE LOS GLOBOS


En este nuevo mundo, donde la tecnología se supera a cada paso, no fue raro que un buen día me sentara con mi hijo a jugar, no a las cartas, ni a los juegos habituales de mi infancia, sino a los video juegos, que hoy por hoy son moneda corriente.
Mientras me enseñaba como era el juego, pude ver y entender de que se trababa el mismo...
Consistía en un hombrecito que se agarraba de globos..., sí, de globos, para no caerse...
Para explicarte mejor, todo el juego se desarrollaba con la única intención de mantener al hombrecito en la pantalla. Éste se agarraba de globos que subían y, como al llegar al borde superior explotaban y si esto pasaba se caía y perdía una vida, lo que debia hacer era subir y antes de llegar arriba debía soltar el globo que ascendía y agarrarse de una que bajara, el cual, a su vez debía abandonar antes de llegar al borde inferior, reemplazándolo por otro que ascendía y asi sucesivamente... (Espero se haya entendido, jajaja)
Mientras jugaba y perdía “vidas”, en mi afán de buscarle a todo algún sentido adicional, y como me encanta pensar, empecé a asociar lo que veía con mi vida y con las vidas de muchos de los que tal vez algún día lean esto...
Y mi imaginación me dijo que, cuando nos sorprende la soledad, cuando no estamos preparados para soportarla, para convivir con ella, nos convertimos en el “hombrecito” del juego y muchas veces en el afán de no “perder nuestras vidas” y de “mantenernos en la pantalla” nos aferramos al primer globo, léase persona, que pasa cerca nuestro o que nos da la oportunidad de amar, de entregarnos, de sacar de nuestro interior todo lo mejor, lo que nos hace sentir bien...
El problema es que, como también como le sucede al hombrecito, estos globos no nos duran, no son eternos, solo son paleativos que se terminan pinchando y así volvemos a agarrarnos de otro... y seguimos jugando...
No digo que esté mal, solo digo que en mi caso, la soledad jugó conmigo a este juego hasta que, cansado de que se me reventaran los “globos” de los cuales me aferraba, me pregunté porqué... y alli encontré una respuesta...
Los globos, estimado/a amigo/a, solo son eso, algo muy colorido, que nos llama la atención, pero están llenos de aire, son algo especialmente creado para un rato de diversión, pero son ilusiones que no puede durar...
¿Probaste alguna vez?, inflá un globo y dejalo en un rincón de tu casa y verás como, con el transcurso de las horas y los días se desinfla para dejarnos ver que solo era algo muy parecido a nada, que es lo que en definitiva nos dejan al desaparecer...
Es cierto, mientras “jugamos” nos sentimos vivos, pero acordate que tal vez la mejor solución no sea aferrase de globos, porque, de hacerlo, tarde o temprano nos espera la caída y y esa sensación horrible del vacío impotente que nos deja el tiempo perdido una vez más...
No digo que no apuestes, si algo te parece bueno, apostá, la vida es un juego de apuestas donde no siempre se gana, pero vale la pena intentarlo, solo deseo que no hagas como yo, no acumules globos pinchados, en ese caso, mejor dedicate a buscar razones verdaderas y fuertes que le den a tu soledad un matiz especial, algo que ahora gracias a ella puedas disfrutar más...tus hijos, tus amigos o incluso vos mismo, ya que la soledad es un muy buen espacio como para aprender a conocerse...
Finalmente, sean cuales sean, busca razones que te permitan seguir jugando en serio, pero a un juego mucho más interesante, a este juego tan apasionante y difícil que día a dia nos propone la vida real...
Suerte

Juan Leandro Alzugaray
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