Una mano suave y chiquitita juega en mi almohada, sus deditos caminan juguetones por mi cara dormida, llegan hasta mis ojos y tironean de mis pestañas, una risita divertida la travesura acompaña. Los deditos no sueltan mis pestañas, del ojo a medio abrir veo algo: Una tacita de plástico rosa, amenazante se me acerca. Me despierto, el té esta servido en medio de la cama. Tomo la taza sin protestar y le sonrío, ella aplaude y también me sonríe. Ahh!! Soy tan feliz!!! Vuelvo a tener cuatro años con mi hijita; Comemos galletitas de mentirita y charlamos del jardín, de la Nenuca que se hizo la pis, de la bici con rueditas, los colines lilas con estrellitas, bah... de la vida.