Una gaviota enamorada a las puertas del cielo un dia, con su ala destrozada suplicaba en su agonia, Oh! buen dios le repetia sana mis heridas y seca mi llanto, con tal fervor se lo pedia que él, la toco con su manto, Sintio su ala fuerte nuevamente intento alzar el vuelo, pero una voz en el cielo le dijo suavemente. A mi has venido ahora porque un dolor te trajo, quiero que vuelvas abajo a donde el llanto mora, Cuentales a los seres lo que yo hago por ti, muestrales si prefieres tu ala, con frenesi, Pero como hago yo señor? si tan solo soy gaviota, es tan tremendo alla el dolor que mi voz sera una gota, Yo te dare el canto bello de un angel, la luz de una estrella, para que al verte tan bella sepan que en ti esta mi sello. Volvio la pobre emplumada y fue por mares y puertos, todo el mundo la admiraba pero en verdad estaban tuertos, Llego el dia en que cansada volvio al cielo consumida, mira señor, no he traido nada devuelveme si quieres la herida. Pero él, mirandola dulcemente, la toco con su mano suave vuelve al mundo noble ave, mi virtud llevaras sobre la frente, Y volvio la iluminada y desde entonces todas las gaviotas son doradas, entre los magicos ocres y los bronces de las tardes encantadas, Y desde ese mismo dia cada una de ellas pone la frente sobre el filo de la ola suavemente, clamando a dios con alegria. Quien ha visto al atardecer el vuelo de las doradas aves podra facilmente entender este enigma y sus enclaves.