


| Escritor: | DELIAtibisay |
| Públicado: | 09/02/2008 |
LA FLOR DESEADA
La misma mano de dedos largos
que dulcificaría sus muslos, sus senos,
como pacífica culebra indefensa
dibujando sus ingles y sus diamantes
La misma suda y tiembla pavorosa,
acongojada, ansiosa y deseosa,
ante ella.
Contagia al vientre y los pulmones
y, en alaridos sordos, el útero se encoge
No es amor, sino deseo
Y sueño de sábanas despeinadas
y móviles esquerzos aromatizados.
Desear detener su paso,
comprobar su resistencia y su ansia,
sentir el tremolar de sus piernas
y encontrar en su boca
la flor de su deseo.
Sueño su piel vistiendo mi cuerpo
y sólo la duda me separa de sus besos.
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