LA EXTRADITADA CONCIENCIA DE UN DICTADOR

Categoría(s): Político
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Su conciencia

es una fosa

llena de polvo

y silencio gris

que aprieta sus huesos

en los huesos de los huesos

con el agujero en la voz

de la bala impuesta.

 

El dictador

ya no tienes verbos

Ejecutar     Disolver   Mandar

ya no dicta

sólo piensa y se agita

en su silla

de tantos

de tantos días

en la silla ejecutada

en el viejo muslo impenitente

en el pómulo morado

que se pega en la oscuridad.

 

 

Dibuja gestos

de poder perdido

con las uñas de sangre seca

la presión se encabrita

en su cabeza

en su cara desencajada

en su columna

en sus riñones

en sus pulmones

en su clavícula

en su tibia

en su peroné

los mismos

que desapareció

con la orden de ultrasecreto.

 

Recuerda a su amiga

la sigilosa muerte

que se puso las botas

y ametralló a los sencillos

regados en pétalos rojos pisoteados

en vidrios rotos en pollada quebrada

en quinta sangrante

la misma que recorre

los túneles de su conciencia

las rejas de tus ojos desvencijados.

 

Retuerce su puño

la tortura aprieta su aorta

y aborta

la estrategia

se sientas y se siente atado

abofeteado

pateado

gramputeado

electrocutado

por el silencio

y la hipócrita sonrisita

desvía la responsabilidad

con adusta insistencia

en otras bocas

que lo delatan.

Ahora se queja

de las comodidades escasas

de la vieja silla

y sus hienas amaestradas

reclaman por él

patalean

amenazan

que le quitarán el apoyo

a las cabras

 

 

Aprieta bien los dientes

oculta los cadáveres en la vesícula

pero las hiedras se apoderan de sus pies

y suben por tus húmeros porosos

y brota una cantuta sangrienta

de su estómago

tiene mareos

vomita los cuerpos

los retazos chamuscados

los huesos  las falanges las venas

las almas las vidas los rostros

de quienes estudiaban su futuro

de quienes escribían sus poemas

de quienes besaban a sus novias

de quienes cantaban la humanidad ilesa

de quienes aprendían y temían.

 

Y ahora come

la cena imperfecta perturbada

que le da la noche

tenso en sus arrugas

con las coronarias resignadas

y los tendidos lentes

sobre el piso coagulado

su conciencia

tan común

como esa fosa de azul muerto

con su manual de muerte

y sus atentadas justificaciones.

 

 

Su conciencia

es una caja fuerte

una ruma de videos

una cuenta bancaria

un olor frío

una cama inerte

en la que echa

su estadía temerosa

el polvo carbonizado

el húmero inmenso

la tibia insomne

el cerebro rancio,

tu conciencia guarda

un fardo de billetes

un fajo de huesos

sus manos que tiemblan

ante los futuros grilletes

las ojeras que devoran sus ojos

las paredes repetidas como gritos

 

Se siente pesado

como un pájaro dodo

desalado

picotea la jaula

camina y tropieza

en la zanja abierta

y cae

lento

sin nadie

solo el latido rencoroso

de su calcinada

conciencia.

 

 

 

 

 

 

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Comentarios:

Escrito por: Fabriciogarcia       29/09/07 02:08
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Apacionante poema escrito de forma apacionada. Resalto dos versos poderosos "...de quienes aprendían y temían." Y este otro "...las paredes repetidas como gritos." Además, buen tema ese que habla de la maldad inmensa de los corruptos.
Páginas: 1

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