Me admiras por tu delicadeza y sensibilidad.
Un músico mendigo me dijo una vez cuando por rareza habia nevado en Buenos Aires: Mirtha te agradezco tu abrigo y tu leña y tu casa, pero no quiero que nada me robe esta emoción que siento, y se fue.
Me encanta los tonos de tus poemas Jadi.
Precioso poema!
Una realidad que a veces nos golpea, pero muchas veces son más felices que aquellos que andamos con prisa.
Un abrazo, amigo.
Cuando obervo a un mendigo en la esquina, pienso; "pobrecito"; lo mismo pensará él de mí, de mí que aparente mente voy por la calle con la vida resuelta, resuelta la tiene él que acaba de recibir un bocado de pan y no más tiene que preocuparse, de tantas cosas como yo, es un gran poema, que nos da un a lección de vida.
No presisamente un llamado a ser mendigo, pero a ver la vida con algo de desenfado, estos indices cada día crecen más. porqué estresarse?.
Sin prisas que el amor bien sentido se vive mejor despacito. Bien amigo poeta!