La de cinco
Un sorbo de acides, para despertarme
Dentro de mi boca la caricia gustosa de la lepra blanca
Esa que te duerme por dentro y te mantiene despierto desde afuera
Mis agigantados y redondos ojos
Las imágenes mas cerca, los volúmenes mas altos
La cadencia de mis pasos y mis gritos en la niebla
Arrodillados frente al polvo alineado
Penitentes y religiosos de las ganas de seguir andando
De no caer del sueño y de mirarlo todo
Somos hijos de un recuerdo doloroso
De los mil estímulos del fracaso eficiente
Lleno de monedas invertidas
Y de dados en blanco
El grupito de la esquina
La caja de vinagre barato
Los echadores de humo amargo
Los del trabajo por fortuna
Una trago de acides para despertarme
La caricia que no tuve
La lengua dormida
Y mis ojos despiertos
Una de cinco en el bolsillo
Y mis ganas de comerme el mundo
Solo por placer en esta noche amarga
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